Durante el 14° Rally 500 Kms. Sport Clásicos a La Serena organizado por el Club de Automóviles Antiguos, y tanto en el viaje de ida como de regreso, me puse a pensar mientras manejaba en lo difícil que sería igualar los tiempos que entre dicha ciudad y Santiago dejaron para la historia nuestros valientes pilotos de antaño que no conocieron las autopistas de ahora, y ni siquiera el pavimento en muchas partes de la ruta. Sin duda eran temerarios para alcanzar las altas velocidades a las que andaban, por malos caminos y con automóviles potentes pero de precaria estabilidad, equipados con angostos neumáticos. La reflexión me hizo llegar a buscar entre mis archivos los antecedentes históricos de dichas competencias entre la capital y la mayor ciudad de la Cuarta Región.Recién en el año 1955 se corrió por primera vez una carrera desde Santiago a La Serena. Si bien es cierto que ya en la década del 40 se habían corrido grandes premios en el norte del país, como el de Arica a Santiago de 1948, que ganó el gran Lorenzo Varoli, pero el recorrido y los caminos no eran los mismos. También el año ‘48, en la 2ª.parte del Gran Premio de la América del Sur se corrió la prueba Lima – Santiago – Buenos Aires, pero la etapa de La Serena a Santiago se hizo por Ovalle y luego por Viña del Mar hasta la capital. La carrera la ganó el famoso piloto argentino Juan Gálvez.

En 1953 se corrió otro Gran Premio Arica – Santiago, el que fue ganado por el piloto mendocino Salvador Ataguile, 2° fue “Papín” Jaras y 3° Lorenzo Varoli. La etapa final fue desde La Serena a Santiago (con neutralización en La Calera), y fue ganada por Eduardo Kovacs Jones, piloteando un Ford, con un tiempo de 4 horas 7 minutos y 14 segundos.

La primera vez que se corrió oficialmente el Gran Premio Santiago – La Serena fue en Septiembre de 1955. Lo ganó Bartolomé Ortiz con el excelente tiempo de 3 horas 2 min. 45 segs. a un promedio de 156,269 k/h. El segundo lugar fue para otro Ford, el de Sergio Neder, con 3 horas 27 minutos y 6 segundos.

Eugenio Velasco cruzando victorioso la meta en La Serena, en su Chevrolet Wayne, en el año 1957.

Luego en marzo de 1956 se corrió de nuevo el Gran Premio Arica – Santiago, el que lo ganó esta vez Domingo Venturelli. La etapa final de La Serena hasta la capital fue ganada por el veloz Ford de “Bartolo” Ortiz con un gran récord de tiempo: apenas 3 horas 5 minutos y 10 segundos entre ambas ciudades.

Al año siguiente, en Julio de 1957, bajo un crudo invierno y con el camino desde la cuesta El Melón al norte en pésimo estado, se corre oficialmente por 2ª vez el Gran Premio Santiago a La Serena. El vencedor en esta oportunidad es el volante Eugenio Velasco a bordo de su Chevrolet Wayne, con 3 horas 26 minutos 34 segundos para los 476 kilómetros de recorrido.

Posteriormente, en 1958, se corre la legendaria carrera Santiago a Lima. La etapa inicial es precisamente de Santiago a La Serena y la gana quien sería en definitiva también el vencedor del agotador Gran Premio, Sergio Neder, en Ford, con un tiempo de 3 horas 8 minutos y 20 segundos. Se pensaba entonces que era materialmente imposible que algún piloto pudiera bajar de las tres horas el tiempo entre las dos ciudades.

Sin embargo, cuatro años después, en 1962, se corre nuevamente el Gran Premio Santiago- Arica, y en la ya clásica primera etapa se baten todos los récords y se produce una llegada electrizante: entran a la meta en La Serena casi juntos, separados por metros y escasos segundos, los bólidos piloteados por Nemesio Ravera, Bartolomé Ortiz, y Eugenio Velasco, y los tres volantes con tiempos inferiores a las supuestamente imbatibles 3 horas. Ravera, el ganador, puso una marca de 2 horas 41 min. 52 segs. a un promedio de 174,213 k/h. Si bien resultó impresionante el andar de estos dos Ford y el Chevrolet de turismo carretera, muy destacable fue el desempeño del joven Boris Garafulic quien en su Volvo ganó la etapa en la categoría de coches carrozados de turismo, con 3 horas 11 minutos y 37 segundos.

Se creyó entonces que con lo anterior ya nada podría superarse en materia de récords entre nuestra capital y la ciudad de La Serena. No obstante, faltaba el final de la historia: casi una década después, en el año 1971, se corre por primera y última vez el Gran Premio Santiago- La Serena – Santiago. La etapa de ida es ganada por el campeón nacional Boris Garafulic en su rapidísimo Ford Falcon con el increíble y casi fantástico tiempo de 2 horas 25 minutos y 00 segundos, el que quedaría para el bronce. Lamentablemente, al parecer el “Maestro” Garafulic exigió su máquina más de la cuenta, ya que al regreso de La Serena a la capital reventó el motor a la altura de Tongoy y tuvo que abandonar. El vencedor de la categoría Turismo Carretera fue finalmente el piloto rancagüino Lino Pesce. Sin embargo, quien verdaderamente tomaría el relevo de Garafulic y dejaría a su vez otra marca para la posteridad fue el gran piloto viñamarino Eduardo Kovacs Amengual, quien en su impresionante Austin Mini Cooper S superó a todos los coches de Turismo Carretera ganando la Clasificación General de la carrera, y dejando para la historia el récord de 5 horas 42 minutos y 2 segundos para el trayecto de ida y vuelta Santiago, La Serena, Santiago. A poco andar se suprimirían por peligrosas las carreras de autos por carreteras abiertas, y los tiempos señalados quedarían grabados para impresionar a las generaciones venideras, ya que incluso con las autopistas y túneles actuales entre Santiago y La Serena esos tiempos y velocidades de los corredores de antaño resultas casi fantásticos y de leyenda.