El famoso actor Paul Newman perdió la última carrera de su vida, contra el cáncer en el año 2008, pero dejó un legado que trascendió Hollywood al convertirse en ícono de los amantes de las competencias de automovilismo y de los relojes deportivos.

Newman, quien falleció a los 83 años, estuvo hasta último momento detrás del volante de un auto de carreras, desafiando al destino. Para celebrar sus 80 años, y ya muy enfermo, logró que le cerraran la pista de Lime Rock para darse el gusto de correr por última vez piloteando su Corvette GT 1 de competición, lo que hizo con destreza pese a su ancianidad.

Su vinculación al mundo de las carreras comenzó con  el film “Winning”, en 1968, estrenada en español con el título de “500 Millas”, y en la que encarnó al piloto Frank Capua, un agresivo corredor que lo sacrifica todo con tal de ganar la famosa carrera de las 500 Millas de Indianápolis. La película no tuvo una gran acogida de la crítica, pero deleitó a los fanáticos del automovilismo, y marcó para siempre la vida de Newman. También el reloj que lucía en el film haría historia. La leyenda cuenta que el famoso reloj Rolex (primero de su colección) se lo regaló su esposa, la gran actriz Joanne Woodward quien también actuó en el film. Como actor, Newman logró fama, fortuna, inmensa popularidad y obtuvo los mayores galardones posibles durante su larga carrera, como los premios Oscar, Emmy y el Globo de Oro.

En 1983, Paul Newman fundó la escudería Newman-Haas Racing, el equipo más laureado en EE.UU. y donde les abrió las puertas a varios pilotos latinoamericanos, como los brasileños Bruno Junqueira, Cristiano Da Matta, Christian Fittipaldi y Roberto Moreno. Entre los años 1970 y 1990, Newman condujo distintos autos para el equipo Bob Sharp Racing, sobre todo en carreras de Fórmula Nissan y de la IMSA, logrando numerosas victorias y campeonatos.

A nivel de grandes pruebas internacionales, uno de los logros más importantes de Paul Newman fue cuando terminó segundo en las famosas 24 Horas de Le Mans de 1979, a bordo de un Porsche 935, corriendo en equipo con el conocido piloto alemán Rolf Stommelen.

A los 70 años se convirtió en el piloto más longevo en competir en una prueba de alto nivel, cuando en 1995 corrió en las 24 horas de Daytona, logrando la victoria en la clase GT1 manejando un Ford Mustang. No fue la única vez que corrió allí, ya que Daytona era uno de sus circuitos favoritos y en él participó varias veces con singular éxito, destacándose su participación en el equipo NART Ferrari al mando de un veloz Ferrari 365 GTB/4C con el que obtuvo el 5° lugar en 1977. Recibió, entre otros premios, un reloj Rolex Daytona con el que engrosaría su colección de ellos.

El modelo de Ferrari que piloteó Newman pasó a la historia como Ferrari Daytona y es hoy un ícono de colección muy cotizado y de elevado precio. De allí proviene el que le gente asocie frecuentemente a Paul Newman con las marcas Ferrari y Rolex. Sin embargo, nunca hubo una relación contractual entre el actor y esas lujosas industrias. El Ferrrari en que corría era de su propiedad, al igual que los relojes modelo Daytona que coleccionaba y con los que era frecuentemente fotografiado. De allí surgió la leyenda de que existía un modelo de reloj Rolex Daytona denominado Paul Newman, lo que en realidad es un mito.

La verdad de la historia es que en 1961 Rolex saca al mercado un cronógrafo deportivo conocido como Daytona, debido al famoso circuito de Florida, sede de famosas carreras donde participan los más grandes nombres del automovilismo internacional. Tenían esferas de un color contrastante con las pequeñas tres subesferas en su interior, blanco con negro o viceversa. Debido a su utilidad para calcular velocidades medias, estos relojes fueron pronto populares en el mundo de las carreras de autos.

Paul Newman se encantó también con estos cronógrafos, y lució uno de ellos en la película 500 Millas, aludida anteriormente. En posteriores fotos publicitarias el galán hollywoodense siempre aparecía con uno de estos modelos de Rolex Daytona, de su propia colección personal.

En 1981, Newman fue el director del Gran Premio de Formula Uno de EE.UU. que se corrió en Las Vegas, siendo muy fotografiado con su Rolex Daytona de acero inoxidable y esfera blanca. El hecho de que después la marca Rolex auspiciara la publicación de dos libros sobre la vida y carrera de Newman puede haber sido también otra causa de las confusiones entre los consumidores. Pero la verdad es que no existió ni existe un Rolex Daytona Paul Newman propiamente tal.

Los modelos Daytona de Rolex se fabricaban en varias configuraciones de esferas, colores y metales, incluidos los llamados “diales exóticos”. Estos diales eran negros (con subesferas blancas), o blanco perlado (con subesferas negras), y con índices cuadrados entre las subesferas. Luego se fabricarían con mayor variedad de colores y combinaciones. Estas configuraciones de esferas y diales contrastantes fueron las denominadas popularmente “Paul Newman” por la gente. Si él usaba estos exclusivos y caros relojes con cronógrafo, todos los aficionados querían hacerlo, para asemejarse obviamente a uno de los tipos más “cool” del mundo.

Lo paradojal  es que el modelo Daytona de Rolex tuvo inicialmente un escaso éxito comercial por lo que su producción se redujo y detuvo, saliendo al mercado series muy limitadas de ejemplares. A comienzos de los 70 se podía comprar un ejemplar por menos de 500 dólares. Sin embargo, la influencia de Paul Newman y ese escaso número de unidades producidas es lo que le convierte a partir de los años 80 en una codiciada pieza de coleccionismo. Durante la década del noventa y hasta aproximadamente el 2008 el tradicional Rolex Daytona de acero inoxidable y esfera blanca estaba agotado y para adquirirlo había listas de espera de muchos meses en las relojerías distribuidoras de la marca.

 

En 1999 Newman subastó en Nueva York para fines benéficos su propio ejemplar de Rolex que había ganado en la carrera automovilística de las 24 Horas de Daytona de 1995, consiguiendo alcanzar un precio de venta de 39.000 dólares. Este valor es bajo comparado con posteriores remates de similares relojes de colección, donde se han vendido por sobre los 150.000 dólares. El récord lo detenta un ejemplar de Rolex Daytona bautizado como “Paul Newman Spirit of Japan” por su esfera de color rojo con subesferas blancas, el que fue adjudicado en la insólita cifra de 274.000 Euros.

 

 

La leyenda se ha consolidado aún más luego de la muerte del gran actor y piloto, lo que unido a una excelente estrategia de ventas de Rolex, ha logrado que hoy en día en ejemplar de Rolex Daytona -del mítico “modelo Paul Newman”- sea una pieza de gran colección y muy codiciada entre los fanáticos de los relojes deportivos. Ciertamente, y por lo mismo, también es uno de los relojes más falsificados del mundo.

Lo propio ocurre con el Ferrari Daytona, exclusivo automóvil objeto de culto y del que se han hecho cientos de réplicas. También se ha reproducido en miles de pequeños modelos a escala. El legado de Paul Newman quedó así para la historia plasmado en sus dos pasiones: los relojes deportivos y los autos de carrera.