(1932 – 2019)

El popular campeón de automovilismo Juan Amador Gac Soto nació en Santiago el 28 de septiembre del año 1932. La pasión por el automovilismo se la transmitió su padre, don Luis, quien era muy “tuerca”; no solo era aficionado a los autos, sino que corría en motocicleta y fue uno de los fundadores del Santiago Moto Club. Además, Juan tuvo la suerte de vivir su infancia en un barrio donde existían muchos garajes famosos que preparaban coches de carrera.

Vivía en el barrio Brasil con la Alameda, y siendo un escolar (estudiaba en el Liceo de Aplicación) se dedicaba a recorrer los distintos talleres del sector donde se mantenían autos de competición que disfrutaba viendo y gozaba observando cómo trabajaban en ellos. “Me paraba en el negocio de don Domingo Bondi (famoso corredor de antaño) después me iba al taller del señor Antonio Caliri (el célebre piloto italiano avecindado en Chile que batió récords de velocidad en el Kilómetro Lanzado), de allí a la calle Moneda donde Tito Vivar, mecánico que le preparaba los autos a Miguel Nacrur y a Francisco Lasalvia; grandes pilotos de los años cuarenta. Así, el adolescente Juanito Gac fue conociendo esos coches y se fue empapando del ambiente.

Sus primeros pasos en las carreras automovilísticas los dio a bordo de una “burrita” Chevrolet 1928 en el circuito de la Quinta Normal en 1955, con la que participó en tres competencias. Luego conseguiría prestado un Ford ‘40 (del pololo de su hermana, Roberto Cardemil) que preparó y con el que corrió en el Parque Cousiño “con los neumáticos lisos y hasta con el letrero de taxi puesto” logrando un espectacular primer lugar en la serie de Carrozados y superando a consagradas figuras. Esa exitosa competencia lo marcó: “ahí quedé definitivamente metido en el mundo de las carreras” reconocería. Vendrían después legendarios circuitos como Macul, Limache, Los Dominicos y Barrancas.

A comienzos de los sesenta ya tenía varias carreras a su haber, pero aún no tenía auto propio para competir, por lo que se inscribió en el primer Gran Premio Santiago a Arica en el mismo taxi Ford ’40 de su amigo Cardemil, con él de copiloto. Sufrieron innumerables contratiempos mecánicos y mil pellejerías en esa maratónica prueba, acostumbrándose a llegar de noche o de madrugada a la meta en las diversas ciudades, cuando ya no quedaba nadie. Recuerda esa aventura: “A La Serena llegué como a las 11 de la noche y el ganador había arribado a las 11 de la mañana… ¡A Antofagasta llegamos incluso una hora antes de la largada de la siguiente etapa! A la meta final en Arica llegué a las tres de la mañana. Después de la premiación se fueron todos, pero una vez más quedamos tirados, y lo peor es que ya no teníamos plata. Ahí por suerte me encontró Eugenio Velasco que tenía un taller en la Alameda y conocía a mi papá. Él me llevó al diario La Concordia de Arica donde escribieron un artículo con nuestra historia; se hizo una colecta y gracias a eso pudimos volver a Santiago”.

A la vuelta de esa famosa carrera, paró a ayudar a un competidor en “pana” en la ruta, y así conoció a Raúl García, que piloteaba un coupé Ford ’38 de TC, a quien visitó después en la capital en su taller y del que obtuvo ese coche de carreras en préstamo. Después lograría comprárselo con mucho esfuerzo, el que valdría la pena pues ese Turismo Carretera le daría a Gac grandes satisfacciones en los muchos años juntos. Lo fue preparando y mejorando en cada competencia, y al final le puso un motor Ford de camión F-600. Con esa poderosa planta motriz el clásico auto llegaba a una velocidad punta superior a 250 KPH en las rectas, pero su antiguo chasis y carrocería no le daban la estabilidad ni la aerodinámica necesarias, por lo que conducirlo con habilidad era muy difícil, lo que hacía más meritorio su manejo.

Con esa “cupecita” Ford, Juan Gac lograría un gran 4° puesto en la carrera Santiago a Arica de 1964; un muy buen 5° lugar en el Gran Premio SOPESUR del mismo año y un formidable tercero en el Gran Premio El Mercurio de Arica a Puerto Montt en el año 1969, donde se enfrentó a coches muchísimo más modernos como el Ford Special del ganador Luis Gimeno, los Ford Mustang de Claudio Ibarra, del binomio Larraín-Jordán  y del peruano Luis Alvarado,  o los veloces Ford Falcon de los hermanos Neder, Boris Garafulic, Alfredo Rebolar, Manuel Comandari, Miguél Cortés y el peruano Pedro de las Casas.   Haciendo memoria de esa carrera, nos señaló: “Venía entre los tres primeros, por Chillán iba segundo y al final llegué a la meta en el tercer lugar con una diferencia mecánica abismante; por hacer una comparación los adversarios míos iban en moto y yo en bicicleta”. Sin embargo, su ya célebre “empanada” Ford ‘38 no destiñó pese a sus años y no solo lo llevó a la meta, sino que lo subió al podio en una carrera que constituyó una verdadera proeza deportiva de Juan Gac. Cabe destacar que entre Arica y Santiago tardó apenas 12 horas un minuto, y que hizo el total del recorrido de la competencia desde Arica hasta Puerto Montt en 17 horas 54 minutos y 17 segundos. Además, ese año 1969 fue muy merecidamente elegido el mejor Deportista Nacional por el Círculo de Periodistas Deportivos.

Pero ese fiel coupé Ford de Turismo Carretera tenía aún carrete para rato; entre otras competencias importantes con Juan Gac al volante de esa histórica máquina puedo destacar varias más: un excelente 4° lugar en las Dos Provincias de 1971 (puso 36 minutos 36 segundos entre Santiago y Viña del Mar) y un brillante tercer lugar en el Gran Premio Cristavid, Santiago-Villarrica-Santiago, en el que cruzó la meta clavando los cronómetros en 8 horas 29 minutos y 32 segundos.  En la carrera Santiago-La Serena-Santiago, ese mismo año ‘71, venía punteando rumbo a la capital y la tenía prácticamente ganada, pero una falla eléctrica poco antes de la meta permitió que lo superara el coche de Lino Pesce. No obstante, consiguió un sobresaliente 2° lugar en ese histórico Gran Premio.

Entre sus copilotos de distintas épocas Juan Gac mencionaba especialmente a Florencio Fernández, apodado “Condorito”, Lorenzo Coll, Roberto Cardemil y Joaquín García (argentino), entre otros. Le consulté al entrevistarlo sobre los rivales que más recordaba y me aclaró que, dada su larga trayectoria en el automovilismo (cerca de 50 años), tenía que distinguir las distintas épocas cronológicas: “En la primera, Lorenzo Varoli, Bartolomé Ortiz, “Papín” Jaras, Carlos Niemayer, José Dolores Moreno. En la segunda época, Boris Garafulic, Luis Gimeno, Rodrigo Gana, Eduardo Alarcón, Manuel Podestá, y en la tercera, Juan Fernández Orrego, Lino Pesce, Germán Mayo, Rodrigo Mayo, Germán Mayo hijo y Miguel Ángel Gimeno”. Entre los pilotos argentinos tenía un especial recuerdo para Eduardo Copello, y entre los chilenos guardaba un lugar predilecto en su memoria para Raúl “Papín” Jaras: “Me acuerdo de que mi compañero de colegio y corredor de motos Pietro Morales me llevó en su moto al negocio que tenía don Raúl Jaras Barros, padre de “Papín”, a quien conocí en esa oportunidad. Yo lo admiraba y quise ser su amigo, y después quise ser su adversario, y afortunadamente se cumplieron esas dos etapas. Lo más destacable sin embargo es que fui dirigido deportivamente por varios años por mi querido amigo “Papín” Jaras, y con su valiosa ayuda obtuvimos varios campeonatos”.

Juan se refería así a la época moderna posterior: la de las Liebres y prototipos argentinos de mediados de los años setenta y década de los ochenta, ya superada por la historia la era de las “cupecitas” Ford y Chevrolet, y una vez extintas para siempre las carreras por carreteras. Las Vizcachas era entonces el escenario casi obligado y con la hermosa Liebre III (que perteneciera al piloto mendocino José Manzano) que Gac adquirió en Argentina, se luciría en las pistas obteniendo muchas victorias con esa poderosa máquina potenciada por un motor Chevrolet 350. En estricto rigor, Juan Gac se coronaría cuatro veces Campeón Nacional de Turismo Carretera en los años 1977, 1979, 1987 y 1988. A su vez, cuando los Turismo Carretera ya eran cosa del pasado, Gac lograría ser también Campeón Nacional de la categoría Sport Prototipos en 1991. Ello, sin contar innumerables vicecampeonatos y terceros lugares obtenidos durante esos largos años de competencias.

En 1995 Juan Gac partió a EE. UU. en una nueva aventura “tuerca”: luego de comprar un auto de la serie World Sport Cars lograría el sueño de competir con un equipo chileno en las míticas 24 Horas de Daytona y en las 12 Horas de Sebring. En dos oportunidades en cada prueba. En Daytona fue 13° y 14°, y en Sebring obtuvo los mejores resultados al lograr un muy meritorio 8° lugar en 1995 y el mismo puesto también en la versión de 1997, compitiendo contra más de 100 difíciles rivales, muchos de ellos pilotos profesionales consagrados internacionalmente.

A su regreso en Chile continuaría esporádicamente su inagotable campaña en las pistas nacionales, convirtiéndose así en el campeón de automovilismo de más larga trayectoria deportiva de nuestra historia. Para el bronce quedaría su último campeonato obtenido en la serie Stock Cars en el año 2001, cuando tenía nada menos que 69 años. Este veterano campeón de los circuitos fue además un destacado dirigente que mucho hizo por el automovilismo. Entre otras cosas, formó la rama de automovilismo del Club Colo Colo y fue presidente de la Federación Chilena de Automovilismo Deportivo, FADECH.

Esta biografía resumida permite concluir que Juan Gac Soto fue sin dudas un piloto de carreras excepcional e incansable, cuya larguísima y prolífica vida deportiva constituye un gran ejemplo para las generaciones posteriores. El popular múltiple campeón falleció a los 86 años, en agosto de 2019.