Este mes se cumplen 65 años desde que el gran piloto chileno Juan Zanelli fuera ultimado en las calles de la ciudad de Toulouse por la GESTAPO, en la Francia ocupada por los alemanes. Transcurría Junio de 1944. Su espíritu libertario lo llevó a integrarse a la lucha armada de la Resistencia francesa junto a sus amigos de la cofradía de ex pilotos de Bugatti. Todos ellos murieron por la causa durante la guerra, con la sola excepción de Jean Pierre Wimille (quien sobrevivió como prisionero en un campo de concentración y volvió a competir exitosamente en la post guerra).

En este relevante aniversario de su muerte, bien vale la pena entonces hacerle un homenaje a Zanelli, y en su memoria, qué mejor que revisar cuál fue la suerte de algunos de sus autos que lo hicieron famoso.

Durante los años en que nuestro compatriota Juan Zanelli compitió en las pistas europeas fue dueño de muchos autos de carrera y utilizó otros tantos de propiedad de terceros quienes le pidieron sus servicios de as del volante. Las afamadas marcas Bugatti; Nacional –Pescara; Alfa Romeo, y Maserati, fueron las que se unieron a través de los años con el nombre de Zanelli.

En su primera época corrió con varios Bugatti de su propiedad, pero tal vez uno de los autos que más satisfacciones le dio fue el modelo T35C con supercargador (chasis N° 4.920), que le compró al Barón de Rothschild, y con el cual triunfó en Le Mans en 1929 y corrió, entre otros Grand Prix, en el Gran Premio de Mónaco.

Llevaba el legendario número 14, y lo increíble es que se encuentra actualmente en perfecto estado. Luego de ser profesionalmente restaurado, forma parte de la colección de un acaudalado fanático holandés, quien con el mismo número 14 sigue haciendo maravillas en los grandes premios para autos históricos, habiendo participado en años recientes en las carreras históricas de Monterey, en el circuito de Laguna Seca en California, y también en el circuito de Montecarlo, en el Gran Premio de Mónaco Histórico. Las fotos siguientes corresponden a estas dos competencias:

Otro auto que Juan Zanelli hizo famoso a nivel mundial fue el coche de fabricación española Nacional-Pescara, construido en la fábrica de Barcelona, con el que triunfó en varias competencias, y con el que logró nada menos que el título de Campeón Europeo de Montaña en el año 1931.

Este histórico automóvil, que tantas satisfacciones le dio a Zanelli y a España, también se encuentra en perfecto estado de salud, inmaculadamente restaurado, formando parte de la colección de un empresario catalán, quien lo ha lucido con orgullo en varias exposiciones realizadas en Barcelona, como lo acreditan estas fotografías:

En 1932 Juan Zanelli se compra un Alfa Romeo Monza tipo 8C para participar en circuitos, ya que era sin duda el auto más rápido del momento. Lo adquiere del piloto francés Raymond Sommer, quien había triunfado en él en las 24 horas de Le Mans el año anterior. Con este auto el chileno participa en varios grandes premios, y obtiene el triunfo más importante de su trayectoria al imponerse en un Grand Prix oficial puntuable por el campeonato del mundo: la Copa Barcelona o Grand Prix de Penya Rhin, en el circuito de Montjuich en 1933.

De este maravilloso Alfa no hay antecedentes claros acerca de lo que ocurrió con él, ni si existe en la actualidad. Si bien es cierto hay varios ejemplares de estos autos que sobrevivieron y se encuentran en manos de coleccionistas, no hay datos certeros para asegurar que alguno de ellos corresponda efectivamente al bólido de Zanelli.

No obstante, en diversas exposiciones en España se han exhibido algunos Alfa Romeo Monza atribuyéndoselos a Juan Zanelli, y siempre acompañados de la foto de Zanelli cruzando vencedor la meta en Montjuich, como una forma de darle mayor valor y relevancia histórica al vehículo, tal como lo muestran a continuación algunas fotos:

Es interesante constatar la gran fama y popularidad de que goza Juan Zanelli en los ambientes tuercas de Europa, y muy especialmente en España, donde lo homenajean permanentemente como el gran vencedor de la primera Copa Barcelona.

Tal vez la exposición internacional más importante en que se han incluido los autos usados por Juan Zanelli fue aquella efectuada recientemente en dicha ciudad de Cataluña, denominada Salón Retromóvil, donde se hizo un gran despliegue escénico con la historia del famoso circuito callejero de Montjuich, y en la que Zanelli ocupaba un lugar preponderante como su primer ganador en 1933, conduciendo su Alfa Romeo Monza 8C.

Allí se exhibieron conjuntamente tres de sus autos, el Nacional Pescara, el Alfa Romeo, y el Bugatti, lo que constituyó un reconocimiento histórico y un homenaje inédito para el campeón chileno.

En sus últimos años corriendo Grand Prix, en las temporadas de 1935 y 1936, Juan Zanelli culminó su campaña manejando coches Maserati, modelo VR1, de las escuderías Torino y Villapadierna. Uno de estos monopostos, el Maserati en el que nuestro compatriota consiguió el 10° lugar en el Gran Premio de Alemania de 1936, ha sido conservado y restaurado por un coleccionista inglés, quien lo ha exhibido y utilizado para competir en diversas pruebas históricas europeas:

Podría pensarse que es una lástima que el patrimonio histórico de Juan Zanelli permanezca en Europa y no en su patria. Sin embargo, en realidad hay que alegrarse de que sus autos de competición sean casi venerados en el viejo mundo, donde su fama y pericia como eximio piloto y campeón es verdaderamente reconocida y admirada.

En Chile, recién estamos empezando a aquilatar el valor y la importancia histórica de este compatriota excepcional que brilló con luces propias en la época dorada del deporte automotor. A 65 años de su trágica muerte le rendimos homenaje y le decimos: ¡Muchas gracias Juan por llevar el nombre de Chile al sitial más alto del automovilismo mundial!

Santiago de Chile, agosto de 2009.